La empresa HP, en un datacenter que posee cerca del Mar del Norte, en el noreste de Inglaterra, ha iniciado una interesantísima experiencia consistente en refrigerar el Datacenter únicamente con aire, induciendo en el edificio el aire del exterior, sin embargo, esta técnica no funciona en todas partes, imaginense Buenos Aires con veranos de 35 grados o más.
Para introducir el aire dentro del datacenter se han utilizado ocho ventiladores de 2,1 metros de diámetro construidos de acero inoxidable y plástico, todo ese aire se introduce en el CPD mediante los ventiladores y posteriormente se canaliza por una serie de filtros para evitar las impurezas el exterior.
Para controlar la humedad, otro factor importantísimo en un datacenter, HP ha utilizado un sistema de recolección de aguas pluviales, aunque existen muchos trucos más para ahondar en el ahorro energético, como la utilización racks (los armarios metálicos donde se ubican los servidores) con un índice de refracción mayor con tal de aprovechar mejor la luz y requerir menos iluminación en el datacenter.
Por supuesto existes otras formas de ahorro energético, más clásicas, incluyendo la posibilidad de techar pasillos para crear zonas térmicas estanco, o seleccionar proveedores de equipos con fuentes de alimentación menos exigentes en cuanto a consumo eléctrico, estos pasos además de repercutir en menos consumo del equipo repercute en menor calor disipado, y lo por tanto menor necesidad de refrigeración, en otras palabras, menos gasto energético.
En un datacenter no es necesario sentir frío, lo realmente necesario es mantener a una temperatura adecuada los equipos y obviamente ambas cosas no son lo mismo.
Este esfuerzo de ahorro energético en los datacenters se produce por reducir los gastos operativos y esto además coincide con los objetivos ecológicos, ójala esta misma situación se repitiera en más sectores.










